Comprar una nave o local
Si buscas comprar, te ayudamos a saber si el precio encaja con la zona y a tener claro todo lo que se suma al precio: impuestos (IGIC o ITP), notaría, financiación y las comprobaciones de urbanismo y cargas antes de firmar.
Compra-venta
Cuando un negocio pequeño compra o vende el local donde trabaja, no busca grandes teorías: busca saber si paga lo que toca para esa zona del municipio y, si vende, poner su taller o almacén en manos serias sin sustos de última hora. Hablamos claro, en cristiano, y te llevamos paso a paso. Dinos desde qué lado vienes y seguimos.
Si buscas comprar, te ayudamos a saber si el precio encaja con la zona y a tener claro todo lo que se suma al precio: impuestos (IGIC o ITP), notaría, financiación y las comprobaciones de urbanismo y cargas antes de firmar.
Si eres propietario y quieres vender (o alquilar), nos ocupamos de la valoración a precio de mercado, de darle difusión ante compradores reales y de acompañar la operación —parte legal y fiscal incluida— hasta la firma.
El precio que ves en el anuncio nunca es lo que pagas al final. Al comprar una nave o un local hay que contar con los impuestos, la notaría y el registro, y con los gastos de la hipoteca si la pides. Aquí la gran diferencia es canaria: en lugar del IVA peninsular, en Canarias se aplica el IGIC. Si la nave es de primera entrega y la vende un empresario, la operación lleva IGIC (tipo general del 7 %, según la Ley 20/1991). Si es una segunda transmisión, en su lugar se paga el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), regulado en Canarias por el Decreto Legislativo 1/2009. Saber en cuál de los dos casos estás cambia bastante la factura, y es justo lo que repasamos contigo antes de que te decidas. Si dudas si te conviene comprar o seguir de alquiler, lo vemos en la página de cómo comprar.
Antes de poner dinero encima conviene comprobar lo básico: que el uso urbanístico del local admite tu actividad (de ahí depende que puedas sacar la licencia), que la finca está libre de cargas, que las instalaciones están en condiciones de usar y, si compras un negocio en marcha, si la licencia de apertura es transferible o tendrás que tramitarla de nuevo. No entramos en la parte registral fina —para eso está el notario y, si hace falta, un asesor—, pero sí te avisamos de las señales de que el precio encaja con la zona y de lo que conviene mirar de cerca. El epígrafe del IAE debe casar con el uso del local y con la licencia: si no cuadran, hay problema.
Si eres propietario, el precio justo no sale de lo que te gustaría cobrar, sino de lo que se paga por algo parecido en tu zona. Estos son los factores que más pesan en la valoración.
Ubicación
En qué municipio y en qué polígono está. La misma nave vale distinto en el sur turístico, en el área metropolitana o en una zona de precio más contenido como Güímar.
Metros y altura
No solo la superficie: la altura libre bajo viga sube el valor cuando permite estanterías o maquinaria alta. Una nave baja vale menos aunque tenga muchos metros.
Estado de instalaciones
Electricidad, agua, solera, oficina y aseos en condiciones de usar evitan obra al comprador. Un local listo para entrar vale más que uno que hay que rehacer.
Licencia y actividad
Un local que ya admite tu actividad y tiene licencia de apertura vigente vale más: el comprador se ahorra trámites y puede arrancar antes.
Con esos factores claros fijamos un precio de salida realista y damos difusión ante compradores de verdad. El detalle de cómo trabajamos la venta y la captación está en cómo vender.